4 de enero de 2010

Vacaciones


Por fin me puedo sentar a escribir algo después de mis vacaciones de navidad en Caracas. Desde que llegué el 27 no he tenido día libre en el trabajo y éste año tuve que trabajar el 31 de Diciembre y 1ro de Enero. El fin de año me debí conformar con ver los fuegos artificiales desde la cama, tanto en televisión como a través de la ventana, pero ya estando en el trabajo el 1ro me alegré de no haber salido esa noche.

Mis vacaciones en Caracas fueron casi como en años anteriores. Divinas por compartir con la familia y amigos, pero parecía que los días se recortaban a la mitad y cuando me distraje un poco ya era hora del regreso. Hubo muchos lugares que no pude visitar e igualmente amistades con las que no tuve la dicha de compartir, pero en resumen, contento de haber viajado a Venezuela.

Esta vez volé con Air France y una vez más, me recriminaba a mi mismo la elección. Es imposible viajar con esa aerolínea y que no hayan inconvenientes. Ya en Heathrow empecé a pedirle al Señor para que los empleados fueran esta vez un poco más eficientes, pero debe haber estado ocupado con los arreglos de navidad. El servicio de recepción de maletas fue deprimente y lo que se suponía ser "express" casi nos hace perder el vuelo.

Después en París, no podía esperar algo mejor. Allí pensé que se me acababan las vacaciones y por un momento hasta la vida. Tuve que correr, una vez más, después de seguridad para que no me dejara el avión. También me di cuenta que no estoy en la mejor de las condiciones y llegué con la lengua afuera. El vuelo de Air France AF460 del 13 de Diciembre a las 10:40am, de París a Caracas sin audio! 9 horas sin películas y sin música...en resumen, una porquería.

Siempre viajo con Lufthansa y una que otra vez con Iberia, pero este año los pasajes estaban agotados y no tuve otra opción que viajar con los franceses.

Ya en Caracas como esperaba, disfruté de la comida decembrina venezolana, bebí todo el whisky que no bebo en todo el año en Londres y maté la fiebre de jugar dominó con los mayorcitos de la familia, lo que es siempre un tremendo placer por las historias, cuentos y chismes que se dicen en cada partida.

De Caracas no puedo decir mucho, que no sea lo que esta a la vista. La inseguridad y abandono reina en las calles. En la semana que llegué, la empresa que hace recogida de basura no había operado y esta era amontonada desde las esquinas. No tomé foto de eso, porque la verdad es que da vergüenza, tristeza y rabia que los responsables no hagan nada al respecto.

Mis familiares también han sido asaltados por la delincuencia, a Dios gracias, solo para robarlos. Una de mis hermanas estaba en un semáforo y llegó un motorizado tocando la ventanilla del auto con una pistola, exigiendo que le entregara el reloj, a lo que mi hermana por supuesto accedió.

Me parecía increíble que mientras me contaban otras cosas parecidas, estos se reían y hasta hacían chistes de cada episodio. Me supongo que han aprendido a vivir con ese acontecer diario. Yo por mi parte, no quise siquiera montarme en el metro.

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